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miércoles, 23 de julio de 2014

LOS DOCENTES COMO INTELECTUALES TRANSFORMADORES DE LA SOCIEDAD

Arlen Adid Vargas Porras

La pedagogía como proceso, normalmente tiende a ser mal entendida desde su forma de aplicación práctica, es decir, es mayormente encasillada en la cátedra tradicional en el marco de un aula de clase; además, también hay que reconocer que muchos de los que desempeñan la actividad docente se han quedado en lo plano de transmitir contenidos a educandos sin relacionarlo con la vida cotidiana, por tanto muchos estudiantes cuestionan frecuentemente sobre la utilidad práctica de una u otra materia de su currículo académico.

Este tipo de dinámica educativa es la que se pretende modificar mediante la visualización del docente como un ente transformador, un “intelectual transformativo” (Giroux, 1990), cuyas funciones se orienten no solo a transformar la sociedad por medio de la educación, sino también, transformar su propia pedagogía adaptándola a las necesidades específicas de cada grupo particular al que enseña, incluso adaptándola a cada individuo dentro del grupo de llegar a ser necesario. No solo los contenidos deben ser por si solos atractivos para quien necesita aprehenderlos, debe ser atractiva la forma y el medio como se le hacen llegar y, una forma de lograr captar la atención es relacionando los contenidos con una utilidad práctica para la cotidianidad de quien aprende y sugiriendo las potencialidades transformadoras de dichos conocimientos al ser usados en la realidad.

Ahora bien, para lograr el desarrollo de las aptitudes necesarias para lograr los objetivos antes mencionados, el educador debe complementar su formación académica con actividades que enriquezcan su intelecto, como la lectura, la escritura, la asistencia al teatro y al cine, conversatorios, etc., las cuales mejoran las habilidades críticas y reflexivas, estimulando el pensamiento transformista de las realidades por medio del conocimiento; todo esto, con el fin de ser transmitido a los educandos por medio de la cátedra, además de la actitud y disposición del docente en cada interacción.

Un ejemplo sencillo, pero muy diciente, es cuando en la secundaria en las cátedras de Física se estudia el tema de la teoría del color, la energía lumínica y la termodinámica; asuntos aparentemente complejos pero que tienen aplicaciones prácticas básicas en la cotidianidad, esto a razón de que los colores brillantes reflejan la luz mientras que los colores oscuros no, éstos últimos absorben la energía lumínica y por tanto al exponer objetos oscuros a la luz se calientan más rápido que otros de tonos claros, a su vez los objetos cuando se calientan tienden a expandir su tamaño. En este momento de la explicación, es cuando el educador debería hacer uso de relaciones prácticas con la realidad, sugiriendo ejemplos de aplicación como decir que: saber lo anterior sirve para el diseño de ropa para climas fríos y calientes, ya que para el primero se deberían usar colores oscuros y para el segundo colores claros; lo mismo aplica para definir los colores de una casa en la altiplanicie fría o en la calidez de una zona a nivel del mar o; saber que hay ciertas horas del día en las que hacer la medición de un objeto puede resultar diferente dependiendo de la temperatura a la que este se encuentre. Por último, el docente debería proponer después, por ejemplo, que los estudiantes sugieran desde lo aprendido, aplicaciones similares de dichos temas en el mejoramiento de alguna situación práctica.

Todo lo dicho hasta aquí, permite ilustrar la idea del término “intelectual transformativo”, postulando entonces al docente como transformador por excelencia de la sociedad mediante la utilización de herramientas que dinamizan su proceso pedagógico y permiten a su vez al alumno, apropiarse de conocimientos siempre en función de la transformación de su comunidad.


REFERENCIAS

Bolaños, D. Duque, B.H. Moreno, A. & Osorio, M. (2012). Maestros formadores de líderes: El maestro como líder pedagógico, político e intelectual. Bogotá: UMNG.


Giroux, H. (1990). Los profesores como intelectuales: Hacia una pedagogía crítica del aprendizaje. Barcelona: Paidos.

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